Martes, 11 Abril 2017 10:24

40 años de la cuadrilla de la Esperanza de Huelva

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Hace unos días mientras tomaba mi habitual aperitivo en el bar Los maestres, en la Plaza 12 de octubre de nuestra capital, me encuentro a mi amigo Jesús Payán, rodeado de un buen número de personas de lo más felices del mundo, entre los que se encontraban José Luis Rebollo, Pablo Mora,  Antonio León, Juan Delgado Magán, Florencio Moreno,  Francisco Alvarado y Eduardo Mancheño, Martin Suarez, Pepe Arias e IgnacioRobles. Todos ellos miembros de la primera cuadrilla de hermanos costaleros de la virgen de la Esperanza de Huelva celebrando el 40 aniversario de la primera salida portando a la Señora de San Francisco. Los coloco a todos para inmortalizar el momento y me cuenta Jesús que obviamente eran muchos más, que se habían reunido todos y que ellos eran los rezagados. Como no podía ser de otra manera, le pido que me cuente detalles de aquella efeméride y me dice que no me preocupe, que PepeOrtega, el “historiador oficial” del grupo me mandaría una reseña de cómo se vivió aquellos momentos tan importantes para todos ellos y lógicamente para la propia hermandad-

He aquí su relato

“DETALLES DE CÓMO FUE SU CREACIÓN”.

Todo empezó en Huelva, hablando de los hermanos costaleros, en 1976.

El que suscribe, que había sido el  primer presidente del Grupo Joven de la Hermandad entre los años 1974-75; en el año 1976, ya miembro de la Junta de Gobierno, como vicesecretario y tras haber descubierto el mundo del  costal a través de los hermanos costaleros que conocimos en aquella Huelva del 76 en las Cofradías   del  Calvario y de la Oración en el Huerto y muy principalmente  aquella cuadrilla de  Palio de la Sevillana Cofradía de San Esteban que portaba sobre sus hombros  a Nuestra  Madre y Señora de  los Dolores y acompañada de la Banda de Música del Viso  del Alcor dirigida por D. Juan de los Santos.

Mandaba  aquel  paso de palio, como capataz,  Manolo Soriano de la nombrada hermandad de San Esteban de Sevilla y el misterio, que portaban los hermanos costaleros de la hermandad de la Oración en el Huerto, Carlos Durán, de la  misma hermandad sevillana.

Este novedoso  movimiento de hermanos costaleros en la Huelva del 76, trajo consigo  el  pensamiento de crear cuadrillas en todas las cofradías.

Aquel  jueves santo,  de grato recuerdo, tuve el primer pensamiento de cómo hacer  la cuadrilla de la Virgen de la Esperanza.

Estábamos de oficio en control de salida de carrera oficial, la representación de mi  Hermandad, tres  oficiales ya personas mayores y el que suscribe con veinte y pocos  años; estábamos extasiados con el discurrir de la cofradía de la Oración y con aquellos costaleros (de San Esteban) que portaban los pasos con un estilo  distinto al que en Huelva  conocíamos; aquí  los pasos llevaban también sus trabajaderas,  los costaleros profesionales, trabajaban con almohadillas o cojines que  sobre sus hombros  se protegían del palo de la trabajadera  y no se conocía el costal;  además el acompañamiento musical  en los Pasos brillaba por su ausencia,   muy pocos pasos tenían ese honor , debido sobre todo  a la precariedad de las tesorerías de las propias hermandades  y a la falta de ayudas por parte municipal, del consejo, etc.

Nuestra semana santa, tras el resurgir de los años de posguerra, cuando se fundan bastantes hermandades,  tuvieron su brillantez algo más de dos décadas  y  fue más tarde en  los 60 cuando comienza un decaimiento  y empobrecimiento  que lleva a algunas cofradías a no hacer la salida procesional y a instalar ruedas en los pasos y a minimizar los cultos y lógicamente a empobrecerse aún más por la falta de hermanos en las filas nazarenas y en sus nóminas.

Llegaron,  gracias a Dios  y al empeño de muchos cofrades de aquella época, ¡¡LOS HERMANOS COSTALEROS¡¡, ya fuese sentimiento, moda o movimiento juvenil y consiguieron en muchos  casos  la refundación de algunas hermandades que estaban con un hilo de vida. 

En nuestro caso el primer pensamiento de hermanos costaleros, fue como anteriormente he dicho, en el “control de salida” de aquel  jueves Santo de 1976; donde con la lógica alegría de un chico joven siempre optimista por naturaleza,  hice ante mis compañeros de Junta, ya todos sexagenarios,  un deseo en forma de reto…..el año que viene tendremos “CUADRILLA DE HERMANOS COSTALEROS DE LA ESPERANZA”.

El que suscribe y alguno  jóvenes que formamos el primer grupo joven de “La Esperanza”, nos pusimos sin resuello durante todo  el verano a buscar a hermanos y amigos para que  asumiesen el reto que supondría meterse debajo de un paso de palio sin tener ni pajolera idea.

Los que ya teníamos algo de más edad y alguna responsabilidad en la junta de gobierno, iniciamos los contactos para comenzar los ensayos y tenerlo todo preparado.

Fue un costalero del Paso del  Cristo de Ntro.  Padre Jesús de la Salud y Buen Viaje de San Esteban, llamado Jaime Alberti, quien por motivos profesionales se hallaba en Huelva  y por ser conocido de amigos cofrades de Huelva,  nos enseñó los primeros pasos debajo de un paso allá por la antígua fábrica municipal de “güano” en aquella mañana del primer domingo día 3  octubre de 1976.

Jaime solo pudo  estar enseñándonos tres o  cuatro semanas, pues nuevamente volvió laboralmente a Sevilla   a continuar en Telefónica, su empresa.

Ante esta casualidad, se hizo cargo de ensayarnos y de transmitirnos  lo que a él le habían enseñado la “gente” de San Esteban el año anterior aquel joven amigo y también hermano de San Francisco, Diego Morón Illescas.

Habíamos coincidido muchos años atrás año en el Instituto La Rábida y en el  73, haciendo la “mili” en Obejo con el tristemente desaparecido Juan Manuel Gil.

Anduvimos ensayando mientras buscábamos a un capataz con algo de experiencia que se hiciese cargo de esa cuadrilla  cargada de ilusión, de fuerza  y de unas enormes ganas por ser los primeros hermanos costaleros del Palio de nuestra Esperanza y a la sazón,  los primeros en sacar un Paso de Palio en Huelva.

Buscando y preguntando dimos con un buen amigo, al que no conocíamos y de quien no recuerdo su nombre, que trabajaba en Casa Carrera en Huelva y que era hermano costalero de la sevillanísima Cofradía de los Gitanos; y fue él quien nos puso en contacto con Alejandro Ollero Tassara, un joven cofrade sevillano,  muy aficionado al costal y de la Hermandad de la Amargura de San Juan de la Palma.

Nuestro  primer encuentro, fue en el desaparecido Bar Flor que estaba situado en La Campana; era el mes de la Esperanza, diciembre de 1976 y ya, tras diversos contactos en Sevilla, quedamos para el segundo sábado por la noche del mes de Enero.

Recuerdo, no como si fuese ayer, pero si con mucha nitidez aquella noche en la estación de Renfe, ¡¡ sin coches aparcados¡¡ ; toda la explanada para nuestro ensayo. Llegó Alejandro en un Citröen 2 cv con seis ocupantes; todos estábamos ya debajo del paso “preparaos” con una disciplina casi militar que nosotros mismos nos habíamos impuesto; aunque bien es cierto que él, como buen amarguro,  nos había transmitido en nuestros encuentros en Sevilla o bien por “conferencia telefónica”.

Sus amigos y él eran costaleros, a quien más recuerdo a  Carlos Villanueva,  Manolo el “catequesis” hoy  Manolo “Cateca” quien a pesar de su edad casi juvenil,  era un tío “bragao” debajo del  paso y más valiente que nadie; años más tarde coincidí con él bajo el Paso del Herodes, de Nuestro Padre Jesús del  Silencio de San Juan de la Palma, en la fundación de la cuadrilla del  paso de misterio.

Con Alejandro, llegó la confianza, el aprender bien y a manejarnos bajo las trabajaderas, sus amigos que le acompañaban todos los ensayos, también nos motivaban y aconsejaban a la par que también se metían debajo con nosotros.

Aquellos eran unos ensayos larguísimos, acabábamos de madrugada y después las cañitas y las tapitas en el desaparecido Bar el Quitasueños.

Y así un sábado tras otro hasta que llegó el gran día, que no fue nuestro día habitual de  salida, el miércoles, sino que hubimos de salir el  martes santo porque a última hora pudo recurrirse a esa posibilidad, ya que aquel año el Cabildo Catedral no nos daba la autorización para salir el miércoles porque obstaculizábamos los oficios del jueves santo con los pasos y enseres ocupando parte de la catedral.

Debimos comprometernos el domingo de pasión, ya en última instancia, ante el Vicario General de la Diócesis y  Deán de la Catedral, el  Ilmo. Sr. D. Luciano González Alvarez, a dejar exenta de pasos y de todos los demás enseres de la cofradía en la tarde del miércoles para así pudiesen celebrarse con todo su esplendor los Santos Oficios.

Y lo hicimos;  ya por la mañana habíamos llevado todos los enseres de la cofradía a nuestra secretaría-almacen en la  calle Alfonso XIII,  dos calles atrás de la Catedral y por la tarde, tras haber descansado no más de un par de horas, algunos de los responsables, hicimos la “mudá” del paso de misterio a un almacén no muy lejano y casi se tuvo que meter  el párroco (ja,ja,jjj) de la poca gente que fue a la cita.

Pero la apoteosis vivida, en todos los sentidos, fué inenarrable y difícil de olvidar. La tensión de todos aquellos chavales, sobre todo por el nerviosismos contraído por la mañana mientras montaban la rampa con una incesante aunque escasa lluvia, nos impregnó de angustia aunque también teníamos la ilusión que a las 18:30 no lloviese, como así fue.

Hubo que retrasar la salida porque la banda del Palio, la Municipal de Bollullos par del Condado, llegó casi una hora tarde; tanto es así que debimos salir con los sones de la banda de cornetas y tambores de la Ciudad de los Niños de Huelva y avanzar por el recorrido hasta bien entrada la calle Dr. Vázquez Limón donde ya se incorporó la mencionada banda del Palio.

Era Martes Santo y el Consejo de Cofradías nos incluyó en el primer puesto para el desfile por Carrera Oficial y ya de salida sabíamos que iba a ser imposible; entre el retraso en la salida y la cantidad de personas que llevaba el paso de la Virgen delante, “cangrejeando” como ahora se dice, a los que animaba Alejandro (él fue quien lo inventó en Huelva) porque la banda había quedado muy lejos y les pidió que se fuesen “palante” porque nos se escuchaba la música. 

El retraso se fue incrementando y así,  no llegamos a la hora ni por asomo, el Consejo y en su nombre el Presidente, D. Aurelio Linares Benavides, decidió, primero negarnos el paso por carrera Oficial y  después, tras la intervención del Alcalde en funciones D. Juan Mora Ortega, ambos gozando ya de la gloria de Dios Padre, nos dejaron parados más de una hora en calle Berdigón hasta que pasaran las hermandades de Estudiantes y Pasión.

Ya la noche era toda ESPERANZA y el sentimiento, la ilusión y las ganas de todos los hermanos costaleros que éramos casi siete por cada trabajadera, una llevaba seis, le dimos un PASEO a la Señora que quedará ahí en la Historia de nuestra HERMANDAD y de toda la semana santa de Huelva; doce horas de Cofradía en la calle, ahí queó.

José Ortega Madrigal.

Costalero de la Esperanza.

Costero derecho de la 5ª. años 77 y 78.

UA-9333496-6